"Ella ve la vida como un camino que se disfruta mejor sin prisas y con sentido del humor. Afronta lo que llega con los pies en la tierra y el corazón despierto: siente, aprende y sigue adelante sin dramas innecesarios. Cree en la responsabilidad emocional y en los límites bien puestos, de esos que dan paz.
Le gustan las conversaciones que fluyen, las personas auténticas y los planes sencillos que se alargan porque apetece. Disfruta del humor inteligente, de caminar, de reírse de sí misma y de la gente que sabe estar sin invadir.
No busca cuentos rápidos ni medias verdades. Cree en los encuentros que suman, en la conexión natural y en las personas realmente disponibles, coherentes entre lo que dicen y lo que hacen. Vive con curiosidad, calma y una alegría tranquila, sabiendo que lo bueno llega cuando se vive de verdad… y sin forzar nada."