Escritor a ratos. Trader cuando toca. Comerciante y cambalachero. Friki impenitente, rolero y metalero. Enemigo de las modas y coqueteando con el preparacionismo. De romanticismo anacrónico y valores tristemente olvidados. Cariñoso, detallista y formal, pero nada serio; y sencillo, que no simple, y muy de mantita y chimenea.
Odio la superficialidad, la búsqueda constante de valoración y a los jugadores de ajedrez sentimental. De construir relaciones sin prisa, aunque no estoy para perder el tiempo con tonterías.
Entregado a la vida rural y actualmente soy padre de sesenta y cuatro.
Convencido de que estaría bien encontrar compañeros de vida que vibren en una frecuencia similar, y si sale algo más bien, y sino también.